GRATITUD A PEDRO MIRANDA OSORIO
ROLANDO LUCIO
http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/rholandos
GRATITUD A PEDRO MIRANDA OSORIO
“Una fotografía no es una pintura, un poema, una sinfonía, una danza. No es justa un cuadro bonito. Es o debe ser un documento significativo, una declaración penetrante”. Berenice Abbott.
Confieso que le conocí como integrante de la emergente clase media-alta chimbotana; hijo de médico, Pedro Miranda Osorio era entonces un adolescente vestido de inquietudes solidarias, así transitaba en el colegio Antonio Raimondi, donde cursó sus estudios y donde también exhibió su talento, acompañando con su permanente sonrisa, él además, demostró en la praxis, ser amigo de sus amigos, a tiempo que solía acariciar la fraternidad como blasón, que enarbolaba en cada instante de su generosa vida.
Años mas tarde, nuestros senderos se separaron con distante longitud, se que él anduvo viviendo en Estados Unidos, quien esto escribe vino a vivir a Barcelona, luego las redes sociales nos han vuelto a unir, así descubrí que cuando una alma nace inquieta para con el prójimo, jamás está en letargo, así fue como pude comprobar que siempre está a la caza de hacer algo por los demás, así nació “Chimbote News”, periodística experiencia en la que según propio testimonio “no pensábamos llegar tan lejos, fue solo una prueba, porque nosotros no somos periodistas ni nada por el estilo”.
“Es una forma de que todos los chimbotanos se interrelacionen”, asevera como rotundez, -y con bondad-, luego usando un léxico mitad místico, mitad metafísico, agrega: “y los astros se alinearon por que todas las herramientas tecnológicas se dieron juntas, diez años atrás hubiera sido imposible”, señala este odontólogo de profesión, que compagina su trabajo con la edición de una revista, el mantenimiento de una muy visitada página web, ambas dedicadas a esa tierra de promisión, llamada Chimbote. “Somos los únicos que tenemos algo así, ninguna otra ciudad lo tiene”, acota con singular orgullo.
Me permito recordarle que su padre era un estandarte de la medicina de nuestra ciudad, siento su emoción, aunque agrega con precisión meridiana “toda la vida lo que mas tuve fueron amigos hombres y mujeres en cantidades”, no me quepa duda con su campechano carácter, es cuando, acerco la remembranza de una fiesta de disfraces en su casa, - a la que asistí ataviado con mi viejo traje del Colegio Militar- él, era un privilegiado preso, mientras el chino Fiestas bailoteaba vestido de moderno payaso, melancólicamente expresa: “no se por que en ese tiempo no tomábamos mas fotos, es una lastima o mas videos”.
Le pido una definición para nuestra ciudad, accede y señala: “Chimbote es la tierra que dio mucho a todos, pero que no fue correspondida en el mismo cariño”, le otorgo la razón, por su contundente claridad. Su afán reivindicativo es mayor cuando agrega: “Chimbote no es para que este como esta hoy, nos quitaron el muelle, la playa, el ferrocarril no tenían cariño por la ciudad”, le imagino mascullando su impotencia, quizá por ello, inició una nueva aventura, la de recopilar las fotos de la historia de nuestra ciudad, la respuesta ha sido todo un éxito, desde diversas partes del mundo, han ido aumentando vertiginosamente ese archivo fotográfico, en la que se puede observar una semblanza con las imágenes mas importantes de nuestro acervo.
Antes de terminar nuestro diálogo, Pedro nos entrega esta reflexión, “la clase política no ha cumplido su rol, a veces creo que dejan las decisiones a los menos aptos”, derrama su ironía, entonces agrega:“hay chimbotanos súper inteligentes pero no quieren ver nada con la política”, para luego advertir, “pero yo creo que ya se están dando cuenta de que si ello no la ocupan, vendrán otros foráneos que la ocuparan para saquearla como antes”, su seguridad manifiesta es admirable, como lo es su esperanza nueva. “en la política es donde hay mas proyección, yo de repente estoy postulando para regidor, me han llamado varios partidos pero los grandes son muy verticales, no va conmigo de aceptar directrices”.
Me avisa que ha llegado de iniciar su peregrinaje laboral, nuestras siete horas de diferencia, difieren de nuestros horarios, prometo escribir algo sobre este militante del permanente movimiento en aras de la ciudad que nos vio nacer, cumplo lo prometido y rubrico esta prosa, con mi gratitud por acercar nuestra historia a través de instantáneas que siempre perduraran, y también me permito, traer al presente, una muestra de su buen humor; cierta tarde, nos llamó “Sony”, “¿porque Sony?”, pregunté, -en aquellos tiempos, la multinacional estrenaba su sistema televisivo trinitron- “porque tú eres tri-mitron”, respondió sonriente haciendo honor a la dimensión de nuestra cabeza.
La misma cabeza, que nos permite estas remembranzas en estas prosas.













