La Moral por los suelos
POR : MARCO LA JARA
No es un tema exclusivo y excluyente del funcionario público, ni de la policía ni de hombres ni de mujeres. Este es un tema que involucra a la sociedad entera y pasa por los valores y principios y por la ética, y debería empezar esta columna advirtiendo que se trata de un tema sutil, con muchas aristas, sin una verdad absoluta, pero confirmo que cuento lo que creo y pienso y cómo debería ser.
El General Miguel Hidalgo es grabado mediante un video como si saliera de un hotel junto con una �pareja� �que no es su esposa- luego de sostener relaciones íntimas. �A quién le importa eso?, la respuesta es clara: �a todos!, a los peruanos de a pie, de auto, ricos, pobres, amas de casa, profesionales, hombres, mujeres, ancianos, etc., �y por qué? porque nos encanta el chisme; porque la moral está por los suelos; porque las indefiniciones de nuestros gobernantes así lo han señalado en los últimos años y para eso, recordemos.
Fujimori ridiculizó a su esposa y la convirtió en �loca� (problemas psiquiátricos) cuando ésta lo denunció por vender ropa usada llegada gracias a donaciones. Alejandro Toledo, negó a su hija Zaraí cuando éste postulaba a la Presidencia. García Pérez, muy hidalgo él, reconoció el nacimiento del pequeño Federico Dantón, en presencia de su esposa Pilar Nores, cuando había sostenido una relación extra matrimonial; y así sucesivamente. Eso en nuestro país, es de �machos�. Sin embargo, la Magalización de los hechos, convertir temas privados en públicos, filmando y haciendo ampays se ha convertido -para la sociedad deprimida moralmente- en la ocasión suprema para la venganza y el resarcimiento del daño que sufre quien fue víctima de la infidelidad. Y cada vez que aparece en la tele un ampay, aquella persona que alguna vez sufrió un acto de infidelidad limpia su verg�enza con ello; venga su estado de salud mental por lo que celebra dicho acto (el ampay) y lo consume con voraz vehemencia.
El caso del General, Director de la PNP, puede ser también un acto de infidelidad, pero ese no es un problema que nos atañe, salvo el chisme y el morbo que un deporte lindo en Perú, pero se confunde con un acto de los enemigos de la seguridad nacional, se confunde con acto posible del narcotráfico, del lavado de activos, de bandos dentro de la misma PNP. Sea como fuere, hemos aceptado al �videíto manda� como una forma de vivir confundiendo a la gente; dándole más mugre de la que ya hay en la calle. Los niños ya se acostumbraron a que ampay no sea una palabra del popular juego de las escondidas, sino del colectivo diario. Ahora es una estrategia de marketing, es un hecho que vale millones. No importa la honra, no importa la intimidad, no importa la vida privada, vale los miles de soles que esta práctica genera, para captar atención, para el chantaje y la extorsión y además para confundir y pintar las cosas del color que quiere quien tiene el videíto, máxime si ya bastante mugre hemos consumido en estos últimos 20 años, destrozando a nuestro ídolos (los que habían), engordando las páginas de los diarios con calatas, dándole un valor único y todo poderoso al billete y dejando que el buen ejemplo se nos vaya de la casa. Yo creo que la moral de la PNP está por los suelos. Creo que es la sociedad quien la ha llevado a ese nivel, pero creo también que la propia PNP ha hecho los méritos para ganarse la desconfianza del peruano, tanto por inútil, incapaz y corrupta. No todos, pero la gran mayoría sin duda.













