La Singular Temporada Navideña
Por FELICIANO RUIZ L.
No hay lugar a dudas que el mes de Diciembre, es uno de los meses mas preciosos en el calendario universal. La razón es muy sencilla, es el mes en que se celebra la Navidad; en otras palabras, el mundo entero reconoce el nacimiento del personaje mas importante de la historia de la humanidad, ese personaje es el propio Señor Jesucristo. En toda la historia de la humanidad, a ningún otro personaje por afamado o ilustre que haya sido se le recuerda y celebra su nacimiento como sí sucede con el unigénito Hijo de Dios. ¿Quién celebra el nacimiento de Buda, Mahoma, Confucio o de los filósofos de la antigua Grecia? No olvidemos que fue Jesucristo quien dividio la historia en antes y después (A.C / D.C.), y es que sólo el Hijo de Dios trajo vida nueva, perdón de pecados y vida eterna para los seres humanos. Su aparición en el escenario de la historia marcó un antes y después.
También es cierto que la festividad se ha distorsionado porque los que celebran la Navidad se han encargado de ello. Vale decir que el problema no está en la Navidad ni en la celebración de la misma, sino en el corazón del hombre que no conoce a aquella luz verdadera que vino para alumbrar al mundo que estaba en tinieblas (Isaías 9:2; Juan 1:9-12). Es por ello que quienes conocemos aquella luz (Juan 8:12; 12:46), no debemos dejar que la celebración quede en manos de quienes están en tinieblas, por el contrario debemos celebrar la Navidad como corresponde a quienes tenemos la luz de la vida, dando testimonio como hijos de luz.
Indudablemente, Satanás se retuerce de rabia, al ver tanta belleza en las ciudades más importantes del mundo con motivo de esta celebración. Basta con mirar ciudades como Nueva York, Chicago o Los Ángeles en los Estados Unidos. Podemos mencionar ciudades como Paris, Berlín o Londres en Europa, en las cuales se ve tanta belleza en estas fechas, de igual manera sucede en las grandes ciudades de Latinoamérica, como nuestra ciudad capital en esta temporada. Satanás daría todo porque en alguna fecha del año, se le haga una celebración como la que se le hace a Jesús en Navidad.
Muchos argumentan que el 25 de Diciembre es una fecha pagana y que por lo tanto no se debe celebrar la Navidad. Si de paganismo se trata, no debemos celebrar esa fecha, pero no olvidemos que todos los días de la semana también fueron dedicados a dioses paganos; también los meses del año llevan nombres paganos, incluso algunos nombres son de emperadores romanos como: Agosto y Julio.
No hay una evidencia contundente que demuestre que Jesús nació en esa fecha, pero que el mundo dedique un mes en especial para reconocer que Jesús, nació, vivió, murió y resucitó y está sentado a la diestra de Dios Padre, nos debe llenar de regocijo ya que las ciudades se engalanan en homenaje a Jesús, el Redentor del mundo.
Por otro lado, en ninguna otra época del año como en los días de Navidad los seres humanos están más sensibles para impartir la paz y el amor que Jesucristo nos trajo al mundo. Inclusive en los propios países musulmanes como Jordania y Egipto que odian al cristianismo, en sus ciudades también rinden en cierta forma homenaje a esta celebración, y es que en la historia universal no existe personaje alguno cuyo nacimiento, vida y obra sea tan recordado y celebrado, excepto la persona de Cristo. La temporada navideña nos invita al reencuentro familiar, a la reconciliación, al perdón y a la tolerancia donde hubo ofensas o conflictos.
Si usted piensa celebrar la Navidad, le recomendamos hacerlo en familia, y si no tiene cerca a la suya procure contactarse con sus amistades a quienes no ha visto por mucho tiempo; y no deje de acudir a la Casa de Dios en gratitud por el nacimiento de Jesús, quien vino para ser Salvador y Señor de todo aquel que en él cree. Aproveche esta temporada especial del año para el acercamiento a sus familiares y amigos e invitarles a que en esta Navidad Jesús nazca en sus corazones. Sólo Jesús trajo redención al mundo, y no dejemos de transmitir esta verdad en la forma cómo celebremos la Navidad y con nuestra vida misma.
Independientemente de si Jesús nació o no nació en esta época, lo cierto es que él sí nació y vivió tal como el profeta Isaías -800 años antes- lo anunció: "Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz". (Isaías 9:6)













